Clásicos berlineses: Döner, Schnitzel, Eisbein
Matthias Richter
La cocina berlinesa no es juguetona. Es contundente, honesta y a veces un poco tosca, y todo ello de manera intencionada. Döner, Currywurst, Schnitzel, Eisbein: lo que en otras ciudades se considera comida sencilla, en Berlín tiene estatus de culto. Quien quiera entender la ciudad desde el punto de vista culinario no empieza en un restaurante con estrella, sino en un puesto de comida en Kreuzberg.
Döner – El verdadero plato nacional berlinés
El döner no fue inventado en Berlín, pero aquí fue llevado a su máxima expresión. Pocas ciudades le han dado tanta impronta propia al street food turco.
Imren Grill, Skalitzer Str. 36 en Kreuzberg: aquí la carne se apila a mano, no en un pincho giratorio automático. Eso marca una diferencia en textura y sabor. Un döner cuesta aquí 7–8 euros, según el tamaño y el relleno. Imren es conocido entre los locales, pero evita el bullicio que paraliza otras direcciones. Una buena elección para quienes valoran la calidad y no quieren esperar 40 minutos.
Mustafa's Gemüse Kebap en el Mehringdamm es todo lo contrario: la cola a veces dobla la esquina, y el kebab de verduras por unos 7 euros tiene renombre internacional. La particularidad: verduras a la plancha, queso de oveja y eneldo fresco, una variante que hace del döner algo mucho más ligero. Quien vaya debe reservar tiempo. Los lunes y martes la espera es más corta que los fines de semana.
Currywurst – La exportación más famosa de Berlín
La Currywurst fue inventada en Berlín en 1949, y dos locales defienden su reputación con especial fiabilidad hasta hoy.
Curry 36, Mehringdamm 36, abre todos los días hasta las 5 de la madrugada, un detalle que dice mucho de su clientela. La salchicha cuesta 3,50 euros y la porción de patatas fritas otro tanto. El puesto es brusco, rápido y sin pretensiones. Después de una larga noche fuera, es exactamente lo que se necesita.
Konnopke's Imbiss, Schönhauser Allee en Prenzlauer Berg, justo bajo el viaducto del tren elevado, existe desde 1930. Aquí no ha cambiado nada esencial: la salchicha ronda los 3–4 euros, la salsa es única y el ambiente de hormigón y ruido de metro es digno de ver no a pesar de, sino precisamente por su pátina. Historia urbana de Berlín en un platillo de cartón.
Schnitzel – Viena en Kreuzberg
Quien quiera un Wiener Schnitzel serio en Berlín va al Jolesch, Muskauer Str. 1 en Kreuzberg. El restaurante lleva el nombre de una famosa novela vienesa, y el Schnitzel de ternera, grande, dorado y frito en manteca, es un homenaje al original austriaco. Se acompaña de ensalada de patatas o pepino en nata. El precio ronda los 18 euros, lo que es razonable para esta calidad y cantidad. Por las noches es recomendable reservar, el local es pequeño y siempre está lleno. Al mediodía el ambiente es más relajado.
Eisbein – La cocina berlinesa tradicional sin concesiones
El Eisbein no es para todos. Quien lo aprecia lo encuentra tan tradicional como en el Max und Moritz, Oranienstr. 162 en Kreuzberg, un restaurante que existe desde 1902 y que ha conservado el carácter de un bar de esquina berlinés. El Eisbein viene con chucrut y puré de guisantes, cuesta unos 20 euros y es una comida completa. El local es ruidoso, las raciones son grandes y la carta de cervezas es corta. Quien quiera experimentar la cocina berlinesa sin modernizaciones está en el lugar adecuado.
Buletten – Las humildes albóndigas berlinesas
La Berliner Bulette es lo que otras regiones conocen como Frikadelle, pero en Berlín se llama así y eso no se negocia. Cualquier buen puesto de comida las tiene, frías o calientes, por 2–3 euros la unidad. Especialmente bien elaboradas artesanalmente: las Buletten de la Fleischerei Lindner en Kreuzberg, que sigue una tradición clásica de carnicería. Con una rebanada de pan y un poco de mostaza es una comida completa.
Berliner Pfannkuchen – Lo que en todas partes se llama Berliner
En el propio Berlín el Berliner no se llama Berliner, sino Pfannkuchen. Esta posible confusión es bien conocida y se debate con gusto. Quien quiera probar la mejor versión va a „Der neue Pfannkuchen" en la Rosenthaler Str. en Mitte. Por 3–4 euros se obtienen Pfannkuchen con rellenos auténticos: mermelada de frambuesa, crema de vainilla, pudding, sin los aromas sintéticos de las cadenas de panadería. Recién fritos, todavía calientes, con azúcar glas: una experiencia berlinesa en forma de bola.
Consejos prácticos
Mejor época para colas más cortas
Julio y agosto son temporada alta en Berlín. Mustafa's, Curry 36 y Konnopke's están entonces especialmente concurridos. Quien venga en primavera u otoño espera considerablemente menos. De lunes a jueves, el bullicio es menor incluso en temporada alta que los fines de semana.
Resumen de precios
- Döner/Gemüsekebap: 7–8 euros
- Currywurst: 3–4 euros
- Schnitzel con guarnición: aprox. 18 euros
- Eisbein: aprox. 20 euros
- Bulette: 2–3 euros
- Pfannkuchen: 3–4 euros
Actitud y etiqueta
Los puestos de comida berlineses no son lugares para sentarse largo rato. Se come, se paga, se va, o se come de pie. Quien está junto a una mesa alta con plato de cartón está en el lugar correcto. Las propinas son bienvenidas, pero nadie las da por descontadas.
Quien se aloja en uno de nuestros apartamentos bevoflats en Kreuzberg o Mitte tiene la mayoría de estas direcciones a pocos minutos a pie. Para una primera orientación en el barrio: salir a la calle, dirigirse a la esquina más cercana y ver qué aparece. Berlín se explica a sí mismo mientras uno come.
Matthias Richter
Redactor en bevoflats. La historia y cultura de Berlín son su pasión.